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Gentileza EcoCradle

Un embalaje biodegradable a base de hongos

01-08-2012


Un material sustentable que permite reducir el uso de plasticos no degradables en diversas actividades de la industria. * Por Rodrigo Herrera Vegas.


Cada vez que compramos un producto, suele ir protegido por algún tipo de embalaje. Cuanto más grande e importante es lo que compremos, más complejo será el embalaje. Se trata de millones de toneladas de plástico al año que se utilizan para fabricar embalajes, que son literalmente arrojadas a la basura al instante, ya que no tienen otro uso, y pocas veces son reciclados. Principalmente se utiliza el plástico en la forma de poliestireno o telgopor, que no es sólo un problema de manejo de residuos, sino que no es biodegradable, lo que significa que estará allí donde lo dejemos durante cientos de años.

En algunos casos, terminará en el océano o en los ríos, y allí será degradado mecánicamente o por la acción del sol, hasta volverse casi microscópico. No podremos verlo, pero seguirá allí, y quedará en la tierra, o en el agua donde será absorbido por la fauna marina, como los peces, que a su vez terminan convirtiéndose en nuestro alimento, por lo que ese plástico, que arrojamos tan desinteresadamente, termina dentro de nosotros.
Pero esto no tiene por qué ser así, ya que hay un nuevo material de embalaje, un material que puede ser cultivado, que es cien por ciento biodegradable, incluso es compostable, es decir que podemos utilizarlo para enriquecer la tierra de nuestro jardín. Se trata de utilizar hongos que pueden convertirse en un polímero igual de resistente, maleable, práctico y barato que el plástico. La tecnología se viene desarrollando desde 2007, e incluso empresas grandes como Dell lo utilizan para el embalaje de sus computadoras.
Este material de embalaje biodegradable se llama Mycobond, y fue desarrollado por Gavin McIntyre y Eben Bayer, quienes fundaron Ecovative Design , en Nueva York, para poder comercializar su proyecto. Se trata de un compuesto de desechos de la agricultura y raíces de hongos, que no sólo se fabrica con componentes naturales, sino que su fabricación requiere un octavo de la energía que la del poliestireno, y los gases de efecto invernadero que emite durante su fabricación son un décimo que los del plástico.
McIntyre y Bayer lo desarrollaron como un proyecto personal, con la idea de evitar las millones de toneladas de desechos plásticos que se generan cada año por su uso en la industria del embalaje. "Nosotros no fabricamos el material, lo cultivamos", dicen. Una ventaja al no depender de las fluctuaciones del precio del petróleo, ya que no hay escasez de unos organismos que lo único que hay que hacer es cultivarlos y multiplicarlos.

Para resumirlo, el proceso de fabricación consiste en conseguir desperdicios que genera la agricultura, restos orgánicos que servirán de "alimento" para los hongos. Esos desperdicios deben ser esterilizados, para que las fibras de hongos, el micelio, puedan crecer. Justamente el producto recibe el nombre porque lo que se utiliza es la parte menos conocida del hongo, la que no se ve y está debajo de la tierra, es decir su cuerpo vegetativo. El micelio está compuesto por filamentos llamados hifas que crecen con mucha rapidez, hasta un milímetro por hora.

El proceso de esterilización es para matar cualquier otra espora de hongos que puedan competir con el elegido, este proceso no es dañino con el medioambiente, porque se utilizan compuestos naturales para desinhibir el crecimiento microbiano, y es casi tan efectivo como el famoso sistema de autoclave utilizado para desinfectar materiales médicos. El resto del proceso no necesita casi consumo energético, dado que sólo consiste en esperar que el micelio crezca y digiera el material orgánico de desecho, que suele ser algodón o fibras de madera. Este crecimiento ocurre dentro de un molde, que será el que le de la forma que el cliente requiere para sus embalajes. No se necesita energía para dar forma al producto.
Una vez que ha crecido como para completar el molde, se le da un tratamiento de calor para detener el crecimiento, y se envía al cliente. Así, la empresa Ecovative desarrolla el producto que llaman genéricamente EcoCradle. No se limitan solo a embalajes, un producto llamado Greensulate sirve como aislante en los hogares, tan efectivo como los de gomaespuma, pero a base de hongos. También están desarrollando materiales para automóviles, como para utilizar de relleno en los paneles, paragolpes, guardabarros, etc.
Perfila ser un material con futuro, que está prosperando, ya está aquí, sólo hace falta que las compañías que cada año gastan tanto dinero en embalajes contaminantes se preocupen por el medio ambiente y busquen alternativas como esta.

*Rodrigo Herrera Vegas es co-fundador de sustentator.com


Fuente: La Nación


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